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№ 003julio de 2026

El veredicto de un punto: qué consultamos, qué guardamos y qué no sabemos

Seis rótulos, dos fuentes y una fecha. Cómo LOWLEVEL clasifica una coordenada y por qué ninguno de los seis dice que puedas volar.

Poner un pin en un mapa y verlo salir verde es la clase de gesto que se interpreta sola. Por eso el veredicto de espacio aéreo de LOWLEVEL es la parte del producto donde más cuidado hay con las palabras: lo que se guarda es lo que dicen dos fuentes públicas sobre una coordenada, el día que se les preguntó, y nada más. Ni un rótulo de los seis afirma que una operación esté autorizada, y los seis terminan devolviéndote la comprobación antes de volar.

Las dos fuentes, y qué contesta cada una

La primera es ENAIRE Drones, a través de su servicio público de zonas geográficas UAS. España publica esas zonas en el estándar ED-318, y de ahí sale si sobre el punto hay un CTR, un entorno de aeródromo, una zona con condiciones publicadas o una reserva. La segunda es el inventario de espacios naturales protegidos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que tenemos cargado en la base: parques nacionales y naturales, ZEC, LIC y ZEPA, 3.796 polígonos. La licencia obliga a nombrar la fuente allí donde el dato se enseñe, y por eso la atribución viaja con el veredicto y no en un pie de página.

A eso se le suma la distancia al aeródromo más cercano y la elevación del terreno. Nada más. No entran los NOTAM ni los obstáculos, y esa ausencia es deliberada: un NOTAM que caduca el martes no dice nada sobre si merece la pena conducir hasta un sitio. Esos sí se consultan, en vivo y por vuelo, cuando planificas un rodaje concreto con su altura y su ventana horaria.

Seis rótulos y ninguna sentencia

El veredicto se traduce a una palabra, un color y una frase, y las tres viven en un único fichero. Antes eran la misma tabla escrita en cuatro sitios, ya divergida entre ellos, y la copia que más se leía era la que menos detalle tenía. Estos son los seis rótulos tal cual salen en pantalla, con la frase resumida; la completa la lees en el producto, y ninguna termina sin devolverte la comprobación.

  • Sin señales en contra. En nuestras fuentes no consta ninguna zona UAS ni espacio protegido sobre el punto.
  • Con trámite. Consta algo que se resuelve con papeleo ordinario.
  • Con restricción. Consta un entorno de aeródromo o una zona que exige autorización específica.
  • Entorno urbano. Lo describe así quien subió el spot; aplica el régimen de A1 y sus deberes de comunicación previa.
  • Fuera de nuestras fuentes. El punto cae fuera de España, así que no hemos comprobado nada.
  • Sin comprobar. No consta una comprobación completa de este punto.

El rótulo que abre la escala se llamaba antes «Libre», y su frase afirmaba en seco que sobre el punto no había ni zonas UAS ni espacios protegidos. Hacía dos cosas que este producto no puede hacer: dictaba un permiso y cerraba un conjunto que no es nuestro. Nuestra base no es el mundo.

Lo único que se puede afirmar es lo que consta en dos fuentes concretas, con su fecha. Todo lo demás es una suposición con aspecto de dato.

El color es un eje de papeleo y no de peligro, y en todas las pantallas viaja pegado a su etiqueta: un punto de color a solas es una adivinanza para quien tiene la percepción del color reducida.

Fallar cerrado, y la trampa de fallar cerrado a medias

Si el servicio de ENAIRE no contesta, el veredicto es «Sin comprobar» con la razón escrita. Nunca es «Sin señales en contra». Un servicio caído no es un cielo despejado, y el coste de las dos equivocaciones no se parece.

Un punto mal etiquetado como despejado es alguien entrando en un CTR. Uno mal etiquetado como sin comprobar es un pin del mapa que nadie puede aprovechar.

Fuera de España la comprobación se hace antes que ninguna otra, y ese orden es la parte que no es evidente. En Portugal o en Francia el servicio de ENAIRE contesta perfectamente bien, con una lista vacía, porque publica el espacio aéreo español: el punto habría atravesado toda la cadena hasta salir despejado.

Hay un tercer caso, y es el que obligó a un cambio en agosto de 2026: una fila guardada podía llevar un veredicto permisivo sin haber pasado nunca por el clasificador. Ahora un veredicto permisivo solo se enseña si su detalle guardado lleva las tres afirmaciones positivas que el clasificador real siempre deja —que el punto está cubierto, que las zonas se pudieron consultar y que los espacios protegidos también—, y una clave ausente degrada el veredicto a «Sin comprobar». La ausencia no es conformidad. Los veredictos restrictivos se enseñan tal cual: degradarlos quitaría un aviso.

Se calcula una vez, y no se refresca solo

Esto es lo más importante que hay que saber antes de fiarse de un pin, y está dicho en las tres pantallas que lo enseñan.

El veredicto de un spot es el del día en que se calculó. No hay ningún trabajo programado que lo recalcule.

Cada veredicto viaja con su fecha —«Comprobado el …»— y sin fecha sale como «Sin comprobar».

Sí hay dos formas de volver a preguntarlo, las dos con una persona detrás: mover el pin, y el botón de la ficha. Ese botón lo puede pulsar cualquiera con sesión y no solo el autor, porque la clasificación es la única columna de esa ficha que no es contenido de quien la subió. Y su confirmación dice lo que ha pasado, no lo que ha salido: «Hemos vuelto a comprobar el espacio aéreo, el resultado está debajo». Volver a comprobar puede terminar otra vez en «Sin comprobar» si ENAIRE no contesta.

Lo que hay que hacer igualmente

Consultar ENAIRE Drones antes de volar, que es donde está el mapa oficial y el contacto con quien coordinar cada zona. Preguntar al órgano gestor del espacio natural, que es quien autoriza y quien pone su propio plazo. Y leer el veredicto por lo que es: un ahorro de tiempo al elegir a dónde ir, con la fecha de la consulta a la vista.

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Equipo LOWLEVEL
Redacción
E.LOWLEVEL · 2026

Divulgación, no asesoramiento legal. La normativa cambia y cada vuelo tiene su contexto: comprueba siempre con AESA antes de volar.